Entrevistamos a Pablo S. Martínez, autor de Camp Red Valley

Entrevista al escritor Pablo S. Martínez, autor del libro Camp Red Valley

Entrevista al autor Pablo S. Martínez

Pablo S. Martínez nació en Madrid el 18 de mayo de 1979. Hijo de una cantante y actriz de teatro, actualmente reside en Valencia, donde dedica su tiempo a la equitación, los coches clásicos y la investigación paranormal.

Pues bien, seguro que estáis deseando conocer a Pablo un poco más, ¿preparados?

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Entrevista al escritor Pablo S. Martínez

Autor al autor Pablo S. MartínezAntes que nada, darte la bienvenida a nuestro espacio de entrevistas. Queremos saber cómo te defines como autor, eso sí, tendrás que hacerlo con una sola frase, ¿listo?

Hipersensible, diferente y romántico como los escritores de siempre.

Su último libro es CAMP RED VALLEY, nos resultaría muy sencillo leer algo en internet sobre él, pero siempre nos gusta conocer la historia de boca del autor;

¿Podría hablarnos sobre CAMP RED VALLEY?

Básicamente es una novela que une dos cosas que siempre he amado: las vacaciones de verano, con sus campings, sus campamentos, su ocio, y el terror. En este último, el contraste es una gran virtud; por ejemplo, los americanos son dados a matar en las películas a los que han tenido relaciones sexuales no por una cuestión de puritanismo, sino por el contraste placer/dolor que implica.

Camp Red Valley hace algo parecido; llevar el terror a lugares creados para la diversión, como los campamentos; sólo que yo no quise crear otra historia de asesino que mata a campistas, sino hacer algo diferente: si las casas encantadas son un clásico, y Stephen King llevó la maldición a un hotel (El resplandor) o a un coche (Christine), yo podía trasladarla a un campamento de verano.

Aun así, Camp Red Valley no es literatura comercial, no es entretenimiento sin más: soy un escritor de la vieja escuela y las novelas que son recordadas son las que tienen un mensaje, las que te invitan a reflexionar, las que te aportan algo. Camp Red Valley es una reflexión del miedo como parte de la vida, y de cómo la ilusión, al encontrar un sentido a la vida, puede dar el valor y la capacidad de enfrentar el terror que sin ellos no se podría.

¿Dónde pueden adquirirse los ejemplares de Camp Red Valley?

En librerías asociadas con Ediciones Alféizar, repartidas por toda España, en Amazon y en muchos sitios de América Latina bajo demanda.

¿Cómo son los personajes de tu novela? Nos gustaría que nos contara algunos detalles sobre ellos.

Camp Red Valley trata de transmitir al lector cómo era la generación de los años 70, y por tanto sus personajes son muy de aquel tiempo; más humanos, sin tanto miedo a la vida ni a los sentimientos. Sin tantas frustraciones. Son gente sana, los amigos que todos quisiéramos tener.

Yo nací en 1979 y por tanto no conocí esa década, pero mi madre me ha contado muchas cosas y también he visto mucho cine como para comprender que era una generación que debía retratar. No son personajes odiosos, como abundan en el cine slasher moderno, no son jóvenes saturados de frustración, hastiados de todo y de todo, que sólo tienen sexo en la cabeza y son groseros y antipáticos hasta el punto de que estás deseando que los maten; aquí es más como en el cine de los 70 o los 80: sabes quienes son, sabes porqué están ahí, comprendes sus motivaciones, tienen una vida.

¿Cuánto tiempo le ha llevado escribir esta curiosa y terrorífica historia?

Recuerdo haberla empezado a mediados de 2012 y terminarla a mediados de 2013.

¿Está basada en algún hecho real?

Cuando la escribí pensaba que no, aunque imaginaba que campamentos habría en los que hubiera sucedido algo terrible y de los que se dijera estaban malditos desde entonces: el único referente que tenía era lo más espantoso y demencial que ha pasado jamás en un campamento (aunque en realidad es un camping) cuando aquel camión cisterna estalló en la puerta del camping Los Alfaques el 11 de julio de 1978 y más de doscientos campistas murieron abrasados y las muchas apariciones que la gente empezó a ver allí ya desde 1979 (bueno, y la tragedia en el camping de Biescas), pero luego he sabido de campamentos de verano estadounidenses en los que pasaron cosas bastante malas y hoy están abandonados y con fama de estar malditos.

Por ejemplo, en 1977, en Camp Scott, un loco mató y violó a tres girl scouts: una monitora vio la carta advirtiéndolo días antes, pero creyó que era una broma. El campamento fue cerrado y hoy es un área privada que nadie cuida. Las películas de Campamento Sangriento II y III se rodaron en un campamento ya abandonado por entonces, Camp Yount. Miembros del rodaje se quejaban de que pasaban cosas extrañas y de que estaba maldito.

Una chica notó que la cogían de los tobillos donde está el mástil de la bandera, pero al volverse no había nadie. Varias personas sintieron dentro de la cabaña principal como si una mano les pasara por el pelo. Aun hoy recuerdan lo espeluznante que era cuando caía la noche. Hace poco, un youtuber fue hasta lo que queda del campamento para grabar un vídeo. Cuando cayó la noche hizo más fotos. En una aparece una cara en una ventana; en otra una extraña niebla luminescente. Otro campamento abandonado es Camp Falcon, de girl scouts.

Una noche de 1987 dos hermanos borrachos aterrorizaron a monitoras y campistas tratando de entrar en la cabaña donde estaban. Una monitora salió por la puerta de atrás y consiguió llegar al teléfono para llamar a la policía. Pero para cuando esto pasó ya habían pasado una noche de terror. También tiene fama de estar maldito desde siempre por su cercanía con un viejo cementerio nativo indio. Así que sí, Camp Red Valley tiene mucho de realidad, aun siendo una ficción. Hay muchos casos de campamentos malditos, pero el cine casi siempre ha reflejado campamentos en los que el terror proviene de un asesino físico.

Además de CAMP RED VALLEY, nos gustaría que nos hablase sobre los libros publicados anteriormente, ¿qué puede decirnos de ellos?

El amante de Mrs. Wetherby es un drama romántico y un homenaje a los dorados años 20, a su modernidad, a su importancia; a lo trascendentales que fueron para este mundo que vivimos. Un drama opulento y elegante como la sociedad que refleja, muy pulida, que es un homenaje a la belleza de los sentimientos humanos y un rechazo claro a los valores victorianos. Todo el que la ha leído me ha dicho que es una novela bellísima. Yo lo agradezco, porque escribir esos diez capítulos me llevó un año en el que estuve más inspirado de lo que probablemente nunca volveré a estar en toda mi vida a menos que me enamore. Claro que acababa de descubrir El Gran Gastby de 1974, con Robert Redford, y mi alma estaba atada a las estrellas.

La otra novela también tiene diez capítulos y también es un drama romántico, Hotel Metropolitan, una novela de primera juventud que pulí y arreglé para mandarla. Es la historia de un publicista que en noviembre de 1932 se aloja en el hotel planeando su suicidio y encuentra una razón para seguir viviendo cuando descubre en la puerta rotativa a una mujer de la que se enamora locamente y se pasa toda la novela esperándola en el hotel sin saber cuándo volverá. Es una historia muy bonita, la verdad, y la más romántica que he escrito jamás, a parte de ser un retrato de la América de los años 30. Es una novela muy de aquella época.

¿Dónde pueden adquirirse los ejemplares?

El amante de Mrs. Wetherby la publicó Harlequin, así que está en todas partes… eso sí, sólo en digital. Hotel Metropolitan está disponible en papel y en digital en Amazon y en la web de la editorial Red Apple.

¿Es el género de terror su favorito a la hora de escribir? ¿Por qué? ¿Escribe algún otro género?

Se me ha llamado “polifacético” por ser “multigénero”, y hasta me preguntan cómo lo hago, o cómo hago para escribir dos novelas a la vez sin hacerme un lío. Lo cierto es que nunca me ha costado. En el pasado, cuando escribía más, llegué a estar con tres a la vez, de géneros diferentes. Pero los dos géneros que más me gustan son el romántico y el terror, que son con los que empecé cuando tenía unos diecisiete años.

El terror me gusta porque siempre fue mi preferido; lo primero que escribí en mi vida fueron relatos de estilo gótico y para mí escribir terror es como volver a casa; dosificarlo, estremecer, es un arte en sí mismo, y me gusta porque, como decía Shelley, el terror posee una belleza tempestuosa.

Mi primera novela fue romántica y en ese género descubrí la belleza de los sentimientos humanos. Aunque hoy día es complicado porque la línea que separa lo romántico de lo considerado cursi es muy difusa y si no incluyes sexo, aunque el argumento no te lo pida, la gente no hace mucho caso. Me gusta porque yo soy muy romántico y el amor romántico, ese mismo tan denostado hoy día bajo toda clase de acusaciones esperpénticas por parte de algunas ideologías radicales, me parece la forma más auténtica y elevada del amor.

Teniendo en cuenta tus predilecciones y tu lugar de trabajo, ¿no has pensado en escribir una novela con dicho escenario?

Mi trabajo me tiene tan harto que no le dedicaría mi tiempo. A mis predilecciones sí, de hecho es lo que hago. En mis novelas hay coches clásicos (que entonces eran nuevos), caballos, y el terror es casi siempre paranormal. Ah, y cuando alguien se ama, lo hace de verdad.

Imaginamos que te documentas a la hora de escribir, ¿podría contarnos alguna anécdota o curiosidad a la hora de hacerlo?

Leí en alguna parte que escribir novela es una de las tareas más difíciles que existen: y es verdad. Suelo documentarme según lo que el argumento de la novela requiere, y a veces, requiere mucho. Por ejemplo, escribí un drama romántico ambientado en la Costa Azul de 1953. Ahora bien, yo nunca he estado en la Costa Azul.

Así que me metí en Ebay y busqué una guía turística Michelin de la Costa Azul de 1953. Me la mandaron de París, como es obvio en francés. No entendí mucho, pero sí lo suficiente como para elegir la localidad en la que se desarrollaría la acción y cómo era, el nombre de los hoteles, etc. Para un simple párrafo de “Nombre en clave: MAYBE” tuve que aprender para qué sirven los principales mandos de un helicóptero; el cíclico, la guiñada…

Pero no todo es documentación; más importante es la empatía. Cuando te especializas en escribir sobre tiempos pasados, tienes que conocer y comprender la psicología, los gustos, el rumbo de esa generación como si la hubieras vivido: no puedes hacerlo con la mentalidad de hoy, porque eso tiene desastrosas consecuencias, como podemos ver, por ejemplo, en esas personas que sin saber de arte ni de pintura quieren retirar obras de arte de los museos por considerarlas sexistas.

Si quieres hacer un buen trabajo tienes que parecer un reencarnado. Por ejemplo escribes una novela ambientada en él siglo XIX, y acaban de inventar el teléfono: pues si llaman, que tu personaje no descuelgue preguntando “Digamelón” porque eso de los ochenta del siglo XX; de hecho, ni siquiera “dígame”.

En aquellos tiempos era un poco más largo: “¿Está usted ahí?” “Sí, estoy aquí” “¿Está preparado para hablar?” Y si el interlocutor lo estaba, hablaban, hasta que un día Edison descolgó y exclamó “¡Diga…!” y se puso de moda. Yo tengo la ventaja de que al ser vintage tengo un mayor conocimiento de las décadas: no es una moda como muchos creen, sino una condición.

¿Qué género literario nunca ha probado y le gustaría hacerlo?

La verdad, no lo sé. Los que aún no he probado es porque no me llaman demasiado. La biografía, quizá, porque nunca la he escrito y tengo esperando turno a la biografía de mi madre.

Si tuvieras que salvar tres libros de ser destruidos, ¿cuáles serían?

Si fueran a desaparecer de la Humanidad salvaría la Bíblia, Don Quijote de la Mancha y Romeo y Julieta. A título personal salvaría las “Narraciones Extraordinarias” de Poe, “El gran Gatsby” de Fitzgerald y “Rebelión en la granja” de Orwell, a tenor de la estulticia de la clase política que tenemos por tener políticos tan ignominiosos como los cerdos del libro.

¿De dónde surge dicho interés por los fenómenos paranormales? ¿Ha vivido alguno de ellos en primera persona?

El escritor suele ser una persona muy compleja, que emite en otra frecuencia y le cuesta más encontrar su sitio en el mundo, algo que suele hacerse extensivo a los artistas en general, sobre todo los que somos de la vieja escuela. Estas dificultades se acrecientan en estos tiempos de progresiva infantilización de la sociedad, haciendo que todo nos parezca demasiado superficial, banal, falto de sentido.

Si añadimos esto al hecho de que además crecí viendo cine de terror, se entenderá que busque respuestas al misterio de la vida y de la muerte en algo, a la vez tan siniestro, como la investigación paranormal. En efecto, he vivido fenómenos en primera persona, y muchos están documentados; en la página de Facebook de FANTASMAGORIA, http://www.facebook.com/pg/fantasmagoriainvestigacion/about/ y en la de Youtube, http://www.youtube.com/channel/UCGFZAD_H6SPpQThz3jG8hCA se pueden encontrar nuestros episodios, que sólo se hacen cuando se documentan evidencias paranormales. En ellos se pueden escuchar psicofonías, respuestas inteligentes a nuestras preguntas, fotografías fantasmales y los lugares tan impresionantes donde investigamos Alejandro, Núria Marimón, María Millán y yo. Y he dicho “fantasmales” porque después de lo vivido, puedo afirmar que los fantasmas existen, ya lo creo que sí.

Teniendo en cuenta tus gustos a la hora de escribir. ¿quiénes han sido tus referentes como autores?

Se dice que todo escritor ha sido un gran lector: sin embargo, yo he leído poco porque lo mío es la imagen, el cine. De hecho, escribo porque no puedo hacer cine. Aun así he tenido algunos autores preferidos. Edgar Allan Poe marcó mi adolescencia, como el primer Stephen King y Gustavo Adolfo Bécquer. No debo olvidar al maravilloso Francis Scott Fitzgerald y su obra cumbre, El gran Gatsby. Son autores de unos tiempos en los que se escribía de verdad, literatura de calidad, en contraste con el exceso de literatura muy comercial de hoy de la que siempre he huído.

Si tuvieras que elegir cambiarte por alguno de ellos (en torno a su vida, obra y vivencias), ¿en quién sería?

Muchos pensarán que por Stephen King porque los demás murieron jóvenes; pero no. Soy vintage desde pequeño y los años veinte fueron una década trascendental para Occidente. Así que para vivirlos, elegiría a Scott Fitzgerald. Más vale una vida rápida que una muerte lenta. He dedicado algunas novelas a esa década, aunque de momento la única que está publicada es la mejor de ellas, El amante de Mrs. Wetherby.

Pasemos a otro plano, eso sí, sin salirnos del entorno literario. Otra de las curiosidades que nos gusta conocer es el primer libro o alguno de los primeros libros que leyó cuando era pequeño, ¿lo recuerdas?

En mi niñez recuerdo haber leído a Poe y a Bécquer, y “Fábulas de la Fontaine” y de Esopo, pero es difícil recordar cuál pudo ser el primero.

Recuerdo en los ochenta haber leído un cuento siendo muy pequeño, “La bruja pelona”, y asustarme cuando los niños le ponen cola en el sombrero y al quitárselo se queda calva. El dibujo de la bruja persiguiéndolos y gritando me dio miedo y se me quedó grabado. Muchos dibujos de ediciones antiguas de cuentos infantiles dan más miedo que una película moderna de terror: me encantan.

¿Qué proyectos de futuro tienes?

Esa es una pregunta sin respuesta: como dijo Edison, “tengo tanto que hacer, y la vida es tan corta, que he de darme prisa”. Con 81 años, tuvo tiempo de patentar 1.193 inventos, más o menos. Por mi parte no sé cómo voy a hacer para escribir los libros que guardan cola en mi cabeza. Tengo la biografía de mi madre, dos novelas de terror con las que estoy ahora, “Subject on Hold” y “Summer Fear”, un par de ensayos, la segunda parte de “Nombre en clave: MAYBE”, hacer un borrador a unos relatos de terror de mi juventud… Mucho trabajo, agravado por el hecho de que la literatura absorbe mucho tiempo y yo tengo una asignatura pendiente que es vivir… precisamente por haberme encerrado tanto para dedicarme a ella.

¿Cómo podemos encontrarte en las redes sociales?

Soy el administrador de las páginas de Facebook “El amante de Mrs. Wetherby”, “Hotel Metropolitan” y “Camp Red Valley”, pero mi perfil personal es “Pablo S. Martínez”, https://facebook.com/pablo.s.martinez.7547 aunque a veces he desactivado temporalmente mi perfil al enfadarme por lo censor y lo quisquilloso que se está volviendo. Tengo que trabajar en MySpace, porque en esa red hay sobre todo artistas, a fin de tener un perfil terminado allí también.

Ha sido todo un placer conocerte aún más a fondo, esperamos saber más de su obra y te deseamos muchos éxitos en su andadura literaria.

Muchas gracias. El placer fue mío.

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